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Conversar en la Red

En menos de treinta años las TICs han pasado ha utilizarse en la mayoría de los ámbitos de relaciones sociales. Su utilización está tan extendida que hay quien cree que muy pronto las conversaciones cara a cara serán a través del móvil. Esto es, que los contextos de relación on line pueden llegar a sustituir a los contextos de relación off line. Parece una exageración pero si se me permite la etnografía de bolsillo, puedo ilustrar esta predicción con un ejemplo, mero producto de la observación. Durante años he sido usuario de los transportes públicos y puedo constatar como se ha producido un cambio entre los usuarios, tan peculiar como indicativo de esa posibilidad. No hace mucho en los trayectos del tren de cercanías, de los autobuses o del metro, la gente conversaba, había tantas voces solapadas que no quedaba más remedio que subir el tono, en ocasiones era insoportable el barullo de voces. En la actualidad la gente suele hacer sus trayectos mirando sus smartphones, muchos viajan conectados a unos auriculares y el silencio es tan profundo como en un templo o en un hospital. Por cada cien usuarios de móvil, hay un pasajero que lee un libro o un periódico. Por supuesto se trata de una generalización, pero creo que puede ser válida como enunciado de una tendencia.

Emojis, ideogramas no tan universales


En el periodo de entreguerras, el filósofo austríaco Otto Neurath, miembro destacado del Círculo de Viena, se mostraba convencido de que las imágenes unen más a la gente que las palabras. Neurath era un positivista militante y anhelaba aplicar sus principios lógicos a las ciencias sociales. Uno de sus proyectos, (hoy recordado, en especial por las escuelas de diseño), fue el llamado ISOTYPE (International System of Typographic Picture Education) que pretendía crear un código icónico para comunicar eventos, objetos y relaciones, a partir de una narrativa de estructura visual.

Fe de erratas o fe de errores

No, no son lo mismo. Para empezar, una errata, (una cosa errada), es según la RAE, una equivocación cometida en algún material impreso o manuscrito, y así lo entendemos todos. Por tanto, la fe de erratas sería la lista de erratas que hay en un libro, o escrito, cuando ya ha sido publicado, o hecho público. Para solucionar el problema sin el costo, de dinero y de tiempo, que supondría una reedición se inserta una hoja suelta de papel en el libro, con la corrección que debe hacerse en cada caso. Son, en general, rectificaciones de pequeños errores en el texto, (errores tipográficos, de ortografía, o de puntuación). Los descuidos o los añadidos para aclarar, completar o rectificar algún contenido se colocan, como un epílogo añadido, en la adenda. Este ha sido durante mucho tiempo el "menú editar" de la imprenta tradicional. Ahora cada vez se usa menos, pervive en los ámbitos académicos y, rara vez, en las editoriales.

Los censores de Internet

¿Tiene Internet algún censor reconocible?. ¿Quién controla las redes de Internet?.

Los censores son tan protagonistas de la historia de la cultura como lo son los autores y los lectores. Las principales víctimas de la censura en el mundo editorial fueron, y aún son los escritores, los poetas, novelistas, dramaturgos, los periodistas, y en el arte los creadores, artistas plásticos, músicos y cineastas que tuvieron que poner anteojeras a su inspiración, y que tuvieron que soportar la mutilación o la prohibición de sus obras. Se dejaron de publicar, y es probable que de escribir, sin duda, un buen número de libros y, por contra, se publicaron otros tantos absolutamente banales. Como siempre, más allá de los propios autores, los principales damnificados de este ataque a la inteligencia fueron los millones de individuos anónimos, potenciales lectores que no leyeron.

¿Qué es un libro?

Los libros son objetos, cosas, artefactos de aspecto diverso, a los que hemos conferido muchos y variados sentidos.

La imagen más generalizada que nos evoca la palabra "libro" coincide con las definiciones más ortodoxas: la RAE dice que un libro es un "[c]onjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen", y un volumen es un "[c]uerpo material de un libro encuadernado, ya contenga la obra completa, o uno o más tomos de ella, o ya lo constituyan dos o más escritos diferentes", y encuadernar es "juntar, unir, coser varios pliegos o cuadernos y ponerles cubiertas"; y un tomo..., y un escrito..., y los pliegos..., y los cuadernos..., y las cubiertas, (por cierto, encuadernar según la RAE, en algún momento más librofilo que el presente, significó: "[u]nir y ajustar voluntades, afectos, etc."). Hay definiciones voluntariosas ("recomendaciones normativas") como la de Unesco: "[s]e entiende por libro una publicación impresa no periódica que consta como mínimo de 49 páginas, sin contar las de cubierta, editada en el país y puesta a disposición del público".

Ya, un libro es un libro. Y un diccionario de definiciones, como el que edita la RAE, es un libro. No parece que por aquí podamos salir del circulo vicioso. Como siempre, las definiciones sirven para indefinir y lo que se pretende aclarado queda muy opaco.

Esto:


o algo parecido, es lo que imaginamos cuando pensamos en un libro, (el título que se lo ponga cada uno).